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Somos una agrupación política nacional y popular buscando soberanía política, justicia social e independencia económica. Llevamos a la política como herramienta transformadora y como una práctica de construcción colectiva y liberadora.

martes, 22 de noviembre de 2011

COMUNICADO POR EL ASESINATO DEL COMPAÑERO FERREYRA

Con indignación recibimos la cruda noticia del asesinato del compañero Cristian Ferreyra que dejo su vida por la lucha del campesinado santiagueño: el derecho a la tierra. El derecho que tienen los hombres y mujeres a vivir y trabajar en las tierras que labraron sus antecesores. Reclamamos Justicia y con ello, reafirmamos el compromiso en la lucha histórica, digna y legítima que el campesino tenga la posesión legal a su tierra.

El miércoles 16 de noviembre en un paraje cercano a la localidad de Monte Quemado en Departamento Copo, dos hombres dispararon con escopetas contra la casa de una familia que se resistía a un desalojo y asesinaron a Ferreyra, de 23 años, hirieron de gravedad a César Godoy y golpearon a un tercero. No fue un hecho policial, fue un hecho político.
Con irritación rechazamos el tratamiento que brindaron los medios de comunicación local, tratando de vincular al crimen como resultado de una discusión que se desconoce cuando la verdad es clara, al militante de MOCASE-VC Cristian Ferreyra lo mataron porque resistió a los desalojos de bandas armadas contratadas por empresarios.
La existencia de grupos armados que responden a intereses particulares violan los principios básicos del Estado. El Estado tiene el monopolio de la violencia física legítima. No podemos aceptar bajo ningún punto de vista la existencia de bandas armadas.

Llego la hora de concretar medidas y políticas en base al reclamo, la movilización y la lucha del campesinado:
>Creación del Fuero Penal.
>Promulgación de la ley de regulación de tierras.
>Implementación de Urgentes Políticas de Desarrollo Rural.
>Crear por Ley los organismos que existen por decreto -Comité de Emergencia, Registro de Poseedores, Mesas de Dialogo-.

Sostenemos que las demandas democráticas del campesinado deben ser cristalizadas en derechos adquiridos para cada pueblo de nuestro Santiago del Estero en donde la dignidad campesina, políticamente construida y políticamente organizada sean las que afiancen día a día nuestra democracia.

AGRUPACION LA COOKE

viernes, 4 de noviembre de 2011

La regulación de la venta de dólares

Por Eric Calcagno *
Las regulaciones establecidas por el Gobierno para la compra de dólares han generado polémica. Algunas opiniones expresadas en medios de comunicación dominantes han evocado la ley de la oferta y la demanda como un camino deseable, que se ve perturbado por la presencia del Estado. Esa crítica es errónea. Ignoran o niegan que el Estado debe regular el mercado de activos financieros (dólar incluido), porque no se autorregula ni encuentra precios de equilibrio. Además, le adjudican una serie de intenciones, cuando la finalidad de la medida consiste en combatir la economía “en negro”.
En el análisis del tema surge una aparente paradoja: lo común es que cuando sube el precio de un bien, baje su demanda; pero cuando aumenta el precio de un activo financiero, no es frecuente que baje la demanda, al revés de lo que ocurre con la generalidad de los bienes. ¿A qué se debe esta conducta? A que los activos financieros no se utilizan para consumirlos, sino para ahorrar o especular. Si la subida del precio de un activo financiero se considera como una anticipación de que seguirá subiendo, se lo comprará más y su precio continuará subiendo; y si esa suba incrementa los recursos del especulador (o su acceso al crédito) se enriquece más, tendrá más poder de compra para aumentar la demanda. De esta manera, la especulación financiera genera profecías autocumplidas.
Se producen así burbujas financieras que pueden pincharse o, peor aún, desestabilizar una economía, como ocurrió recientemente en los países desarrollados. Entonces el Estado debe intervenir porque no son mercados que se autorregulen y encuentren precios de equilibrio. El tema ha sido desarrollado por el economista francés Michel Aglietta, que continuó con la línea del pensamiento keynesiano desarrollado por Hyman Minsky y Charles Kindleberger.
Las especulaciones financieras, seguidas de crisis, son corrientes en el capitalismo desde al menos el siglo XVII. En cada ocasión se han centrado en algún tipo de activo, por ejemplo las acciones bursátiles, los bienes inmuebles o las divisas extranjeras. Este último tipo de especulación es particularmente nocivo, porque puede determinar una caída de las reservas internacionales del Banco Central y forzar devaluaciones, o por lo menos quitarle al Banco Central margen de maniobra para enfrentar shocks financieros externos. Es por ello que los Estados deben intervenir, sin pensar que los mercados se autorregularán y encontrarán por sí mismos un “precio de equilibrio”.
Una norma básica de cualquier sistema económico consiste en consolidar las transacciones “en blanco” y ejercer el control fiscal para evitar delitos e irregularidades. En el caso de la venta de dólares, las medidas que ahora se aplican sólo exigen la justificación del origen de los fondos que se van a utilizar. El comprador no debe dar las razones de la compra de dólares, sino verificar la procedencia de los fondos utilizados. Con ello se combate la economía “en negro”, vinculada al delito (en particular el “lavado” de dinero), la evasión fiscal y la explotación laboral.
Con las medidas adoptadas, no se prohíbe comprar dólares dentro de los límites del control de cambios, sino que se limita el uso del dinero que no se puede justificar. Se restringe la participación de los especuladores en el mercado financiero, lo cual es una medida usual; si hasta en los paraísos del juego que son los casinos, los propietarios se reservan el “derecho de admisión”. En ese sentido, las medidas adoptadas van en el sentido de evitar que los narcotraficantes blanqueen sus ilícitos en el mercado financiero, como lo solicita el GAFI. También sirven para combatir las maniobras de quienes, con prestanombres, eluden los límites cuantitativos existentes a la compra de dólares por particulares.
La participación de los especuladores en el mercado financiero puede generar también una fuga de capitales, susceptible de determinar una caída de las reservas internacionales del Banco Central y forzar devaluaciones. Así se fragiliza a la economía quitándole al Banco Central margen de maniobra para evitar crisis financieras.
Como nos ha enseñado Néstor Kirchner, para entender un proceso económico y social es necesario llevarlo al campo político. Allí aparecerán sus verdaderas causas, los sectores influyentes, los intereses en presencia. De esa manera será posible encararlo con seriedad y elaborar cursos de acción. En este caso de la regulación de la compra de dólares aparece con claridad la mano de una parte de la oposición que está ligada a los medios de comunicación dominantes. ¿Quizá buscan generar una corrida sobre el dólar? Es típico del modo de actuar de grupos económicos, cuya práctica política está alejada de la del resto de la oposición, que está representada en el Congreso y que compite democráticamente en elecciones.
La modalidad de golpe de mercado bajo la forma de corrida bancaria y/o cambiaria parece ser confirmada a través de las tapas de los principales diarios de circulación masiva. Tal vez crean que si quienes los leen tuvieran algunos ahorros en pesos se abalanzarían sobre las casas de cambio para comprar dólares. Por supuesto, con los 47.800 millones de dólares de reservas internacionales del Banco Central no tienen posibilidades de éxito; pero marcan una forma de proceder y una actitud frente a la derrota electoral de sus intereses explícitos o implícitos. Lejos de reacomodarse a la realidad y acatar la legalidad electoral, tratan de introducir cuanto factor de perturbación esté a su alcance.
En conclusión, las medidas adoptadas se basan en una teoría económica correcta, puesto que se considera que el Estado debe intervenir para regular el mercado financiero, que por su naturaleza misma no se autorregula ni encuentra precios de equilibrio. En segundo lugar, las medidas instrumentadas combaten la economía “en negro” e impiden delitos económicos. En el plano político, pone otra vez en contradicción la solvencia de nuestro sistema económico y financiero con el afán perturbador de minorías destituyentes.
* Senador nacional (FpV).

Concentración en El Juzgado Federal de Santiago del Estero



El 1| de noviembre de 2010, los santiagueños y santiagueñas -después de mas de siete años de iniciada la querella -, nos convocamos a este mismo sitio, la sede del Jugado Federal de Santiago del Estero, para  festejar la sentencia condenatoria a tres de los represores santiagueños: Musa Azar, Ramiro Lopez Veloso y Tomás Garbi.

 
A un año de aquel claro día de justicia, hoy estamos de nuevo aquí porque todavía están pendientes  más de 40 casos de la llamada “megacausa”  que también desde hace un año espera fecha cierta para el inicio del juicio oral.
 
Pero también estamos hoy aquí en este mismo sitio porque el tribunal Oral presidido por el abogado Pedro Ibáñez, juez ad Hoc, junto a los jueces tucumanos Jimenez Montilla y Casas, confirmaron la excarcelación de la que indebidamente goza el represor, capitán retirado Jorge D’amico. Quienes hace un año festejábamos la primer sentencia en nuestra provincia por delitos contra la humanidad cometidos por los ejecutores del genocidio en nuestra provincia, hoy nos sentimos profundamente agraviados por esta decisión de este Tribunal Oral, que afrenta la búsqueda de justicia y verdad del pueblo santiagueño y lo consideramos un nuevo intento de restablecer la impunidad de la que gozaban hace unos años atrás los genocidas.
 
Ante esta situación, expresamos:
  • Seguiremos pidiendo justicia y nos movilizaremos hasta que todos los genocidas sean juzgados y condenados.
  • Seguiremos en las calles y en los tribunales porque la búsqueda  de memoria, verdad y justicia y la decision de perseguir la impunidad hasta acabar con ella, no tiene retorno. El pueblo argentino así lo  ha manifestado recientemente en las urnas.
  • Seguiremos para señalar que la injusticia habita nuestra provincia amparada por oscuros intereses, cobijada por una corporación judicial que se niega y resiste a rendir cuentas por su colaboración –cuando no complicidad- con el genocidio llevado a cabo por la Dictadura Militar en los ’70.
  • El mejor homenaje y la mejor forma de honrar la MEMORIA de nuestros más de 150 santiagueños y santiagueñas desaparecidos es la exigencia de VERDAD Y JUSTICIA.
 Santiago del Estero, 1° de Noviembre de 2011
¡¡¡ NO OLVIDAMOS, NO NOS RECONCILIAMOS, EXIGIMOS JUSTICIA!!!! ¡¡¡ 
  ¡¡¡ 30.001 COMPAÑEROS DESAPARECIDOS, PRESENTES !!!!

lunes, 24 de octubre de 2011

La Selección Nacional le dice Presidenta

Por José Pablo Feinmann
Sé que muchos lo notaron. Que muchos lo saben. Pero no se atreven a confesárselo. Las hipótesis arriesgadas duelen. Les duelen a los militantes de puro corazón porque se enamoran de sus líderes. Les duelen a los intelectuales porque tienen miedo de decirlas y ser rechazados. O estar lejos de la verdad. Les duelen a los tibios porque no quieren arriesgarse. Pero hay que decirlas. Sobre todo si uno cree en ellas. Mi certeza es ésta: Cristina Fernández de Kirchner, el día de la muerte de su compañero, cuando llegó a la Casa Rosada, pálida, con anteojos negros, cuando se puso presidiendo el acto de la despedida final, ahí, al frente del cajón, cuando apenas, muy levemente, elevó su mandíbula y buscó con su mirada la mirada de la gente, y la encontró, encontró mucha gente y muchas miradas que la miraban con fe, con esperanza, con devoción, pudo elegir dos caminos. Todos sabemos que lo que define al ser humano es su posibilidad. Que no es una piedra, una raíz, un ladrillo, una montaña. Que no es realidad, es posibilidad. Y ésa es la fuente de su grandeza y también la de su angustia. La de vivir eligiendo. Jugándose entre una posibilidad y la otra. Y en cada una que elige se elige a sí misma. Somos, entonces, la suma de todas las posibilidades que hemos asumido en el pasado. Pero en el presente somos una posibilidad que tenemos que elegir y aún no hemos elegido. Eso nos diferencia de las cosas. Las cosas son, para siempre, lo que son. Los seres humanos nunca son algo, definitivamente algo. Cuando lo son se han cosificado. Cristina Fernández, esa tarde, frente al ataúd de su compañero se abrazó a su posibilidad: voy a ser como a él le hubiera gustado que fuera, voy a ser como el país me necesita. Voy a ser como yo quiero y necesito ser si quiero seguir viva. Esta posibilidad eligió. La hizo suya. Ahí nació Cristina. Tolerando su dolor, pero no ocultándolo. Diciéndoles a todos: no confundan mi dolor con debilidad. Tuvo que ser más que nunca la Presidenta del país. Porque tuvo que serlo sola. Sin su compañero. Pudo haber elegido otra posibilidad. La de quebrarse. La de ser la mujer débil, exhibirse como tal y renunciar a los pocos meses. La frase habría sido: “No puedo tolerar su pérdida. El dolor me impide gobernar”. No, la frase fue la contraria: “No puedo tolerar su pérdida. Pero el dolor no me impide gobernar. Voy a seguir adelante. Sin él. Con él, espiritualmente, a mi lado. Pero a no engañarse: sola. Ya no lo tendré en mi lado. El único que me tocaba ya no me tocará más. Algo se desgarró en mí. Pero una fuerza nueva. Que yo, una mujer fuerte, desconocía. La de ser fuerte sin amor, la de ser fuerte en soledad, la de ser fuerte sin un hombre como Néstor a mi lado. Esto fue nuevo. Tuve que aprenderlo y lo aprendí. Durante ese aprendizaje fui creciendo. Me superé a mí misma. Fui más allá de lo que jamás había pensado ir. Hasta que descubrí algo inesperado, súbito (porque se apoderó de mí como una revelación cuasi sacra): seguía amando a Néstor, sufriendo por su ausencia, llorándola, pero yo era yo, caminaba sola, decidía, ordenaba, pensaba, tomaba entre mis manos (cada vez más férreas, más sólidas y seguras) la conducción de todo el aparato peronista, cada vez me sentía más querida, cada vez era capaz de dar más amor, de ser más tierna, más dulce. El día de tu velatorio muchos me abrazaron pero a muchos más abracé yo. Se acabó el mito de mi frialdad. Que para vos nunca existió, porque me conocías bien y conocías ese ardor que despertabas. Pero que empezó a existir para los otros. ¡A cuántos estreché entre mis brazos ese día! Y descubrí algo: me gustó más todavía que ellos me abrazaran. Sí, existe el calor y existe el amor del pueblo. Y seguí. Y a veces sentí que estar tan fuerte, tan suelta, que hablar tan segura y hasta alegre sin que vos estuvieras conmigo era como agraviarte. Pero no. Era un homenaje que te hacía. Aquí estoy, Néstor. Hago todo esto porque quiero mantener vivo tu recuerdo y si –por una de ésas– me ves te sientas orgullosa de mí.”
Se podrán decir muchas cosas. Pero la heroína de este triunfo electoral contundente es –ante todo– Cristina Fernández. A partir de la muerte de Néstor hizo una nueva y espectacular re-creación de sí misma. No le faltó fuerza para frenar a la CGT, fue una estadista brillante en el campo internacional, siguió su enfrentamiento con los medios que la agreden, que la insultan, condujo internamente todas sus fuerzas partidarias, le habló claramente a todo el país siempre que hizo falta, promulgó medidas sociales importantísimas, pronunció discursos impecables: con perfecta dicción, con voz clara, sin leer ni siquiera un miserable machete, demostró una inteligencia infinitamente superior a sus tristes rivales, y, para colmo, cada día se la vio más linda. (Créame, Presidenta: el país, a usted, la ama.) Un fenómeno que se refleja ahora –coherentemente– en las cifras electorales. ¿Fue por la muerte de Néstor? Miren, no hay futbolero que no lo sepa: equipo que se queda con diez jugadores gana el partido. Claro que a mí me gustaría que Néstor estuviera en la cancha. Pero la Huesuda, que decide quién sigue jugando y quién no, quién se queda en la cancha y quién se va a la ducha, a Néstor le mostró la roja. Qué vamos a hacer. Pero a partir de ahí, el equipo –con Cristina al frente, que se puso en seguida la cinta de capitana– remontó fenomenalmente y tuvo a los rivales en un arco hasta ganar por goleada. Ahora, lo que sigue. Y lo que sigue es tan arduo. Hay tantos intereses de tantos miserables por tocar que si no se sigue ganando por goleada, difícil. Pero que nadie se alarme: en el equipo nacional hay de todo. Delanteros, defensores, wines habilidosos, arqueros con reflejos electrizantes capaces de volar hasta la luna. Y un DT que se las sabe todas. Asómbrese: es mujer. Y los de la Selección la respetan tanto que le dicen Presidenta.

CRISTINAZO

Por José Vezzosi

 El 50% de agosto sorprendió hasta los más optimistas, el 54% de ayer ya no. Un año después de la más triste noticia política de los últimos años, asistimos a la más alegre. Y hablo de alegría y tristeza en política porque es lo que se respira, es lo que se percibe. Así como el pueblo (hablo de pueblo y no de gente) estaba triste, desconcertado, desolado cuando murió Néstor, hoy el pueblo está feliz, contento, esperanzado, festejando. Sin embargo ella, Cristina, aquel 27 de octubre en el que miles de argentinos fueron a gritarle a la cara "¡Fuerza Mujer!" se mostraba entera, segura, consoladora... el pueblo desconcertado, su líder con pie de plomo. Ayer, desde temprano Cristina pareció vulnerable, como en esa foto en los brazos de Néstor. No digo débil, no digo endeble, digo permitiéndose el abrazo de un pueblo que manifestaba el mayor respaldo político desde la vuelta a la democracia (sólo equiparable a las elecciones de Yrigoyen y Perón)... cuando el pueblo expresó el rumbo, manifestó seguridad, recién ella se dejó acariciar y se cobijó en su seno, tal como lo hacía en los brazos de Néstor.
Y todos reconocen su centralidad en el triunfo electoral, y el pueblo la aclama, la espera, la llora de alegría. Cristina emociona, y emociona la cara de los que se emocionan con ella. Y ella se corre, ella recuerda a su compañero, no como viuda -aclara-, como militante, lo reconoce como el artífice de esto, de este nuevo Estado, de esta otra Argentina. Reconoce que cuando más negro estaba el cielo, se calzó el overol y se puso al frente de una elección perdida en la Provincia de Bs. As. Allá por el 2009 ¿se acuerdan?
Es verdad que el triunfo es de Cristina. Y de Néstor. Hablamos de Cristinazo y está bien, porque fue un golpe tremendo -y esperemos que certero- al corazón de la patria corporativa que a pesar de las señales se resiste a ceder. Un golpe de votos, de democracia, de participación y de consolidación de una mujer que representa y es representada por su pueblo. Pero Cristina somos todos y al Cristinazo lo hicimos todos. Y cuando digo todos digo los militantes.
El ejemplo de Néstor asumiendo la tarea épica en las legislativas del 2009 es replicable en distintas escalas a miles y miles de militantes. El 2008 marcó un antes y un después en la política argentina reciente, en ese entonces las corporaciones agro-financieras-mediáticas había logrado articular una identidad política tremenda, y el campo eran todos, y los kirchneristas? unos parias, la peste misma. No sé cuántos éramos, tampoco importa, lo cierto es que salimos todos a dar el debate, la lucha discursiva... todos... y no alcanzó, perdimos en 2009 y fuimos más apestos.
En el trabajo, en la universidad, en la familia, en el futbol, en las jodas, en la calle, en los comercios, en los blogs, en el facebook, en las radios, en todos lados... Vino la defensa de la ley de medios, vino la defensa por el matrimonio igualitario, por la Asignación, el debate hipócrita de los que fundieron al país por el 82%, y la tendencia se fue revirtiendo... ya no eramos tan parias, "algo estaba pasando".
Llegó el bicentenario, según dicen los que saben, Cristina lapicera en mano diseñó casi todos los cuadros que puso en escena fuerza bruta. Quería que el festejo fuera del pueblo, y el festejo fue del pueblo, la pucha si lo fue. Las terribles manifestaciones de dolor y adhesión en los funerales del pingüino terminaron de mostrar que la batalla discursiva y simbólica estaba empezando a darse vuelta.Y no lo hizo Cristina sola, no lo pudo haber hecho, todos participamos, difundiendo un conjunto de ideas en las que creemos, con vehemencia y convicción, pero con respeto y la democracia como bandera.
Esa batalla no está ganada, hay que seguirla dando, todos, porque al Cristinazo lo hicimos todos los compañeros, y tenemos que seguirlo haciendo, profundización de modelo mediante,con más organización, con más militancia, y con más conciencia política.

SOBRE LA INKOMPRENSION

 por josé Vezzosi

El 50% de los votos que obtuvo la fórmula presidencial encabezada por Cristina Fernández de Kirchner (obteniendo una de las diferencias más grandes de la historia electoral argentina respecto del segundo) en las PASO del agosto último sorprendió a propios y extraños. Más allá de algunos indicios que el eterno calendario electoral 2011 venía dando tanto en sentido positivo como negativo para el kirchnerismo, el resultado no dejó de ser llamativo y –sobre todo-aplastante para una oposición que renunció a la posibilidad de una construcción política alternativa en pro de la sumisión a las consignas de lo que podríamos llamar el “establishment” argentino, al que finalmente mostró responder y representar sin ruborizarse.
Si bien para algunos –pocos- el resultado electoral fue una lección a ser aprendida, para otros –la mayoría- fue una oportunidad para seguir manifestando su odio e incomprensión. Los días posteriores al 14 de agosto hemos leído y escuchado las más irrisorias explicaciones del resultado, que desde la izquierda a la derecha juzgaban la (in) capacidad de ejercer el derecho al sufragio de los sectores populares. Hipótesis puestas a circular como la del voto plasma que pretendían ocultar el tremendo proceso de identificación entre un pueblo y un movimiento político, olvidándose que el voto CFK atravesó espacios sociales, geográficos, simbólicos y económicos.
El kirchnerismo comparte con otros movimientos y procesos políticos argentinos (el radicalismo yrigoyenista y el peronismo) la característica de ser profundamente incomprendido, no se lo entiende, no se lo aprehende, en muchos casos porque no se lo quiere entender, en otros porque no se lo puede entender, pero a no asustarse que así parece venir la mano cuando el pueblo asume algunos roles protagónicos a través del voto y la militancia.
Los que no quieren entender son muchos, la mayoría de los cuales tienen intereses en juego, muchos intereses. Niegan la realidad (si es que existe), la distorsionan, y descaradamente pretender proponer su visión sesgada como la única. Es verdad que la realidad se erige sobre la base de luchas y disputas simbólicas por construirla, pero hay datos estructurales que forman parte de esa realidad. No hay posibilidad de confrontación ni dialéctica en torno al discurso único heredado del neoliberalismo triunfante de fines del siglo XX. Frente a ello hemos dado y se está dando una batalla terrible. América Latina –al igual que otros continentes que han sufrido la colonización en su historia- se caracteriza por la existencia en sus países de clases medias y altas cipayas, esto es, sectores que poseen recursos, formación y capacidad de decisión (desde sus empresas privadas y desde cargos de gestión pública en los tres poderes del estado) cuyos privilegios parecen estar asociados a la defensa acérrima de los intereses de las potencias extranjeras, a costa del hambre de sus propios compatriotas. A su vez estos sectores han tenido muy buena capacidad de articulación de demandas y de representación corporativa y política a lo largo de la historia de nuestro continente. Por eso es que aún hoy, los presidente latinoamericanos siguen hablando de la necesidad de independencia, ya que si bien el proceso revolucionario decimonónico dio pasos sustanciales al respecto, es clara la dependencia que existió durante el siglo XX respecto de Inlgaterra primero y EEUU después (en ese sentido el No al Alca fue paradigmático). En esta dirección la dicotomía setentista patria o colonia no deja de tener vigencia. Actores mediáticos, periodísticos, políticos, sociales, y económicos se encolumnan detrás de la militancia por un país que responda a los esquemas coloniales. Estos sectores no van a entender porque no quieren entender, porque entender significaría renunciar a sus egoístas privilegios, no cabe pretender que comprendan, es necesario derrotarlos políticamente, en elecciones y en la construcción de sentidos e identidades. La disputa simbólica sigue siendo clave (mucho tendrá que ver en esto la vigencia de la nueva ley de medios y la formación de una militancia nacional y popular comprometida), disputa democrática por excelencia.
También están los otros, lo que no pueden entender, o se resisten a ver. Si recurrimos a la historia veremos que es el lugar que tradicionalmente ocuparon: corren por izquierda a los gobiernos populares con la pretensión de debilitarlos, aún a costa de que los sectores conservadores y oligárquicos asuman el poder. Son quienes suscriben las ideas de un cambio social revolucionario reproduciendo un discurso de subalternidad, negando la capacidad de los sujetos políticos de ser protagonistas. Por eso desprecian lo popular, desprecian a los trabajadores que dicen representar e inclusive desprecian la democracia –por burguesa-. Dentro de este de “incomprendedores“ también podríamos situar a los apolíticos honestitas. El discurso de que sin corrupción y mera gestión de recursos es posible un país justo, negando definiciones ideológicas y políticas. La Alianza ya fracasó, deberíamos haber aprendido.
Pero en realidad lo que no se comprende va más allá del 50%. Lo que no se comprende es la magnífica adhesión popular a un proyecto que propone –sobre todas las cosas- la construcción de un Estado nuevo, un Estado que se ha identificado como nacional y popular. Frente a la paz de cementerio pretendida por el neoliberalismo reinante, el kirchnersimo irrumpe en la historia Argentina (de la mano con procesos similares en otros países latinoamericanos) proponiendo un nuevo modelo de Estado, en plena construcción y desarrollo, pero que ya va mostrando algunas características que lo proponen como diferente, muy diferente al pretendido por la porfía neoliberal.
Un Estado que en lo económico asume un rol activo que permite subordinar el andar de la economía a las directivas políticas, un Estado que fortalece el consumo interno con la pretensión de aumentar el empleo y la calidad de vida de las personas, un Estado que fortalece el aparato productivo (pensemos en la increíble reactivación industrial del 2003 a la fecha), y sobre todo un Estado que asume el compromiso de la justicia social.
Un Estado que en lo político ha devuelto al pueblo la política como herramienta de construcción y cambio, un Estado que se ha dedicado a visibilizar actores sociales, políticos y económicos olvidados, otorgándoles derechos y reivindicaciones, un Estado que ya no se concibe a sí mismo como enemigo de su pueblo, sino como su defensor, esta definición ya vale mucho.
Un Estado que en el plano internacional se permite la construcción de alternativas contra hegemónicas, poniendo fin a las traumáticas relaciones carnales, un Estado que se permite ser latinoamericano y encara y trabaja una alianza estratégica escuchando los deseos de los próceres independentistas, un Estado que asume su condición de no-primer mundo y –asumiendo roles protagónicos- trabaja en la construcción de una comunidad internacional más justa.
Un Estado que ha vuelto a poner a la educación, la ciencia y la tecnología como su preocupación fundamental, construyendo escuelas, otorgando becas, repatriando científicos.
Lejos de pretensiones maniqueas el kirchnerismo está desandando el camino que conduce a la construcción de un Estado que asuma las tres banderas históricas del peronismo: soberanía política, independencia económica y justicia social.
Pero además el kirchnerismo da cuenta de que ningún proceso político es acabado. Esta es también una de las cosas que no se quiere ver. Las pretensiones de perfección de los procesos políticos han terminado en campos de concentración o goulags. Todo proceso político es perfectible, mejorable, superable; y en ese sentido es necesario marcar errores y saldos. Pero la política está atravesada por el principio de factibilidad, es el plano de lo posible sobre el cual operan utopías e ideales sí, pero como utopías o ideales. El espacio de la política se construye en base a lo que existe, apelando al mejor resultado en función del horizonte de posibilidades existente (correlación de fuerzas, alianzas políticas, capacidad económica, etc.). Esto no es una lección de realismo político, es una apelación a la sensatez, al sentido común.
Pero hay un sector que sí comprendió, un sujeto que está nuevamente nominado y nuevamente en construcción, apelado e interpelado: el pueblo. El pueblo comprende que antes que comer el sándwich hay que comprar el pan. El pueblo entiende que el kirchnerismo propone un nuevo Estado, que tiene límites, pero es la base sobre la que hay que profundizar si se aspira a un país mas justo. De modo que si el pueblo entiende al kirchnerismo, quienes no entienden al kirchnerismo no entienden al pueblo, allí lo peor de la incomprensión. No comprenden la conformación de una identidad nuevamente consolidada que se ha volcado masivamente al espacio público (bicentenario, muerte de Néstor) y a las urnas a dar su apoyo y confianza. Un pueblo que comenzó a ver los frutos de ese nuevo Estado en construcción, que ha asumido una definición política de fondo, abandonar la idea de ser un Estado que mata y empezar a ser un Estado que defiende la vida.

lunes, 17 de octubre de 2011

Los cambios en la escuela, en la mesa y en el trabajo

INFORME DE SEIS UNIVERSIDADES SOBRE LA ASIGNACION POR HIJO

Un estudiante de la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata entrevista a Chino, beneficiario de la Asignación Universal por Hijo (AUH). Chino tiene once años, es el mayor de varios hermanos. La charla busca “información de campo” sobre su perspectiva de la AUH. Chino es tímido pero va conversando, sabe de lo que habla aunque a veces se interrumpe, parece distraerse. En pocas palabras, acumula detalles: la mamá le compra con la Asignación “todo eso para la escuela... cuadernos, lápices”. Se expresa con naturalidad, establece pausas. Vuelve a enumerar: “Zapatillas, también para (pagar) el colectivo”. Hace un silencio prolongado, se le interroga si habían podido sumar algo más. Le brillan los ojos, añade “una cama de dos pisos”. Sin teorizarlo, pero sabiéndolo, la narrativa de Chino (y su flamante cama cucheta) dan cuenta del efecto secuencial, progresivo, del ingreso en su cotidianidad, en la escuela y en la casa.
Un padre chaqueño que percibe la AUH para sus hijos le comenta a otro investigador: “Antes me tenía que pelar todo el tiempo el lomo en el monte, ahora puedo estar más tiempo en casa. Si no fuera por eso, ahora no estaría hablando con vos, tendría que estar adentro del monte”.
Los ejemplos se multiplican y forman parte de un interesante informe cualitativo elaborado por seis universidades nacionales a pedido del Ministerio de Educación. El relevamiento cubrió siete provincias, se entrevistó a 1200 personas entre funcionarios, docentes, padres de alumnos, alumnos, funcionarios y “otros actores” (ver recuadro aparte). La finalidad es conocer las percepciones generales sobre la AUH, sus consecuencias en la escolarización, las prácticas educativas, el consumo en los hogares. También hacerse cargo de las “tensiones y desafíos” que desata el cambio, acápite que incluye divergencias entre docentes.
El ministerio sintetizó y sistematizó el material, preparando un informe general al que tuvo acceso Página/12. El Informe combina datos duros, percepciones, historias de vida. También se elabora un video con testimonios. Un abordaje parcial, sin duda, pero relevante acerca de lo que desata la AUH en el sistema educativo y en los hogares, cuando están por cumplirse dos años de su implantación. Repasemos algunos de sus puntos más salientes.
En términos generales, entre los principales universos entrevistados, los beneficiarios (jefes de hogar o alumnos) muestran conformidad y, sobre todo, testimonian lo que fue cambiando en su cotidiano. Los funcionarios (previsiblemente) están conformes. El colectivo docente (maestros, directores y personal administrativo) está más dividido. Los hay muy conformes y entusiastas. Los hay críticos, en especial acerca de la conducta de los padres, respecto de la escolarización misma, como administradores del dinero. Algunos creen que ese tipo de medidas desalienta la búsqueda de trabajo. O sea, “se produce un quiebre” entre las voces de muchos docentes y beneficiarios (padres y alumnos) y un conjunto de docentes.
El promedio, a estar al Informe, concuerda en que “la condicionalidad educativa” estipulada para poder cobrar la AUH es un acierto y que tiene una centralidad mayúscula en el imaginario social, político y mediático.
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Lo que va cambiando. El informe detecta “un reconocimiento mayoritario” en el aumento del presentismo escolar, en la evidente mejora de las condiciones de vida y en el acceso a la posibilidad de recreación y nuevos consumos culturales. El Ministerio de Educación verificó que, efectivamente, la matrícula aumentó y, además, que es otra la forma de “estar en la escuela” de muchos alumnos. Se inscribieron más educandos y la tasa de retención mejoró. La trayectoria educativa es mejor, observándose menos repitencia, abandono y sobreedad.
En 2006, el 23 por ciento de los alumnos tenía más edad de la esperada para el ciclo que cursaba, en 2010 ese porcentaje desciende al 17,7 por ciento, en correlato con la disminución de repitencia y abandono. El director de una escuela de Avellaneda pone el fenómeno en palabras: “Cuando se pone en aviso a uno de los padres de que el chico está en riesgo la situación cambia. Antes seguía en riesgo y abandonaba. Hoy el nivel de abandono es menor”.
La asistencia social también llega más, explica una preceptora de Berisso. De nuevo, hay un “antes” y un “ahora”: “Para las asistentes (trabajadoras sociales) cambia porque antes iban a la casa y no las recibían. Ahora, con la obligatoriedad, es distinto”.
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Los útiles, la comida. La AUH no es un subsidio al desempleo. En tendencia, la mayoría de los jefes de hogar tienen trabajos informales, a veces esporádicos. El agregado de los dos ingresos reconfigura la, siempre restringida y exigente, economía familiar. El modo en que las familias asignan los nuevos recursos, ya se dijo, es leído contradictoriamente entre los docentes. Los padres y los alumnos enfatizan que los útiles escolares y la comida son el principal destino. Refacciones en la vivienda, otro caso.
La experiencia del Ministerio de Educación y muchas escuelas corrobora sus dichos. Desde principios de 2011 se redujo sensiblemente el número de pedidos de útiles a las autoridades nacionales, provinciales y municipales. En parte, explican conocedores del terreno, es que hay más plata en los hogares. En parte, es que los chicos prefieren darse un gustito eligiendo tal o cual cartuchera, mochila o lapicera.
El pago en las cooperadoras aumentó, informa la directora de un colegio en Junín, “antes era menos, casi nada”. Se completa un círculo virtuoso, conmovedor. La familia retribuye, aporta a la comunidad educativa, más allá de lo que le sería exigible.
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A comer. El menú cotidiano es otro, las familias dan cuenta. “Les compro dulces y frutas”, comenta una madre formoseña. Una alumna de Melchor Romero se entusiasma, entre otros motivos porque, argentina al fin, puede convidar: “Ahora comemos pollo al horno, más seguido asado... invitamos a gente a la casa a comer, más a los chicos de la iglesia a comer pizza”.
Los comedores escolares están, por lo general, menos poblados. A veces los alumnos demuestran nuevas exigencias: “A los pibes les gusta la milanesa, el puré... si les das acelga, digamos, antes la comían porque en la casa había necesidad, no había comida, pero ahora es como que no la comen” (un inspector regional).
Por cierto, ni los menores ni las familias son ascéticos, puritanos o estoicos. El consumo entusiasma, los testimonios dan cuenta de “galletitas para mi hermano”, “una Coca cola en la mesa, pedir chocolate y comprarle”. Hay quien se manda a un McDonald’s el día de cobranza para que la nena tenga sus “papitas fritas”.
La escuela, se razona en el informe, se “va librando de las múltiples tareas que había asumido durante la crisis social”. Recupera, parcialmente más vale, su rol esencial. No es sencillo ponerse a la altura, reconocen a este diario asesores muy cercanos al ministro Alberto Sileoni. En la secundaria, especialmente, va virando un paradigma: se había convertido en una escuela selectiva. Los nuevos educandos, muchos de ellos primera generación en la familia que va a la secundaria, proponen desafíos. Más trabas en el aprendizaje, menos adecuación a la disciplina y las rutinas, más proclividad a “entrar y salir” del sistema. En los hogares de clase media, como norma, no se “negocia” si el chico cursará el secundario. El menor de estratos más humildes sí lo hace, pues la escuela compite con “la calle”, la posibilidad de trabajar o de emprender otro camino. Acaso esto explique, en parte, las reticencias de varios docentes, menos optimistas respecto del desempeño de los papás, como integrantes de la comunidad educativa y como administradores del dinero.
“Los padres no dan bola”, cuestionan preceptores de Junín. Hay quien les imputa total desapego: “Sólo les importa cobrar la AUH” (trabajadora social de Berisso). “Ves a los chicos con las zapatillas rotas y están con la mejor cámara digital” (directora de escuela en Junín). Otros denuncian que los chicos llegan “con ropa vieja, faltos de higiene” (director de escuela en Formosa). O sin ganas de estudiar.
Otros maestros, mayoría según el Informe, piensan de modo muy distinto, por ejemplo un chaqueño: “Antes capaz los chicos venían a pedirnos pan y ahora tienen que venir a estudiar”. Tal vez registren multiplicidad de situaciones o de conductas, no ha de ser puramente homogéneo un universo de casi un millón de familias.
La diversidad de consumos es otra novedad, que se debate.
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Consumos. “Antes veíamos las cosas por la tele y (los chicos) decían ‘¿cuándo vamos a ir?’. El año pasado fuimos a lo que fue el Bicentenario, este año fuimos a lo de la murga, en Boedo. Aparte, nosotros nos enganchamos en todo. Hay un recital gratis a beneficio, si podemos vamos todos”, cuenta una mamá.
La ampliación de ciudadanía se trasunta en nuevos consumos culturales, anche el Bicentenario, que algunos observadores creyeron un reducto de las clases medias. Seguramente Tecnópolis fue otro centro de atracción, no registrado en el Informe por su fecha de confección.
Los MP3, celulares, golosinas para el recreo son partes de nuevos patrimonios. Hay docentes que ven en esos accesos una mejora en las condiciones cualitativas de acceso al aprendizaje. Otros barruntan un desperdicio. Una preceptora de Melchor Romero propone un discurso más sofisticado, con reconocimientos y prevenciones: “Tienen que comprar porque así recuperan la dignidad. Cuando esa moneda es gratis se la gastan en puchos, en chicles, en Coca Cola. Se terminan acostumbrando a todo lo que se les da”. Un director del Chaco matiza más, comprende ciertas decisiones, pero alerta: “Con el recibo de la Asignación les dan el crédito para la moto. Esperemos que después la plata sea para los chicos y no para otra moto”. La moto, la bicicleta son elecciones habituales, para nada caprichosas ni superfluas. En muchos confines del Conurbano o del interior de provincias el transporte público funciona mal, si es que existe. La movilidad propia deviene un imperativo. Acceder a la motito es ganar tiempo y calidad de vida.
Los críticos remarcan, más de una vez, un potencial conflicto con la cultura del trabajo: “(La AUH) hace que la gente no quiera superarse. No se apuesta al trabajo, que es lo que dignifica”, reflexiona una empleada de maestranza de una escuela de Formosa.
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Reparar, pagar, reedificar. El aumento del Presupuesto educativo, la inversión en infraestructura, las netbooks para todos, la mejora sensible en el salario docente forman un combo que eleva la base material del sistema. La AUH incentiva a los padres a escolarizar a sus pibes y fomenta que éstos lleguen menos desprovistos a las aulas. Que “estén”, antes que nada. Que tengan “otra forma de estar”, después.
Las suicidas políticas económicas de fin del siglo XX sumieron a la Argentina en un pozo tremendo. Pérdida de derechos, destrucción del Estado y del aparato productivo, niveles inéditos de desocupación. En el plano que hemos sobrevolado, la escuela debió cubrir (con gran esfuerzo y pérdida en el aspecto educativo) roles propios de la asistencia social. Las familias se desmembraron, por primera vez en la historia convivieron dos y hasta tres generaciones que nunca trabajaron. La comensalidad familiar, por imperio de la necesidad, cedió paso a la alimentación en comedores comunitarios o escolares.
Ese tobogán ha cesado, se está remontando... pero curar el daño y elevar el nivel de la calidad educativa no es tarea de meses, ni de años, ni de lustros. El rumbo económico elegido, la inversión social, el compromiso y la dignidad de las familias son condiciones necesarias de la solución. No deben estimular la euforia (muy bajo habíamos caído, muy a mitad del camino estamos) pero sí el optimismo de la voluntad.

Por Mario Wainfeld

domingo, 16 de octubre de 2011

Qué Onda loco?

por Jose Vezzosi


Así suele saludarse la gente copada cuando se encuentra en lugares copados haciendo cosas copadas.Pero en esta oportunidad la voy a usar en otro sentido a la expresión, mi "que onda loco?" tiene que ver con una mueca de admiración, de cuestionamiento, de preguntar que carajo anda pasando.
Ayer fue 12 de Octubre, ex día de la raza, actual día de la diversidad cultural.Nadie puede acusar al escribiente de anti-indigenista, pero el escribiente anda medio indignado. Percibe catervas de adhesiones a la "lucha de los pueblos originarios" y acompañamientos de dolor a su tragedia histórica, de acuerdo compañeros, hasta ahí vamos bien pero... qué hacemos con eso? Nos quedamos en la declamación y el lamento? Hay que pensar la cuestión de los pobladores orignarios, pero pensarlo de manera seria, consciente, humana y dejarse de joder con tilinguerías baratas que condenan a un lugar exótico en la historia a esos pueblos. A ver muchachxs hijos de los bajados de los barcos como yo, cuando reivindicamos la lucha de los pueblos originarios qué es lo que estamos reivindicando? cuestiones étnicas? entonces qué tenemos que hacer nosotros? volver a los barcos e irnos todos y laburar 5 siglos gratis para las comunidades? Eliminar por decreto popular todos los Estados del continente? qué onda loco?
Reinvidicar su cultura y su identidad, bien, de acuerdo. Pero ellos qué piensan? digo... las comunidades, los actores, los sujetos... qué piensan al respecto? no será que estamos reproduciendo un discurso de subalternidad saliendo nosotros, miembros de las razas genocidas a reivindicar su identidad que durante 5 siglos hemos pisoteado y sobre cuya explotación se erige nuestro bienestar? Acaso no encierra un profundo gesto de hipocresía? porque si adscribimos a un discurso vinculado a reivindicaciones étnicas debemos asumir que somos parte de los genocidas (o al menos que tenemos sus genes, su educación su música, sus letras, sus comidas, etc.), y qué hacemos con eso?
Y no es sólo ese el punto hipócrita de la cuestión, además de levantar banderas en nombres de otros sin ni siquiera escuchar qué tienen para decirnos, en nuestro accionar cotidiano (laburo, discurso, trato, etc.) nos cagamos en los compañeros indígenas.
Lo que está en el fondo de esta cuestión es el tema del otro, de la alteridad. Es importante reconocer al otro, acompañar sus reivindicaciones, sus luchas, sus conquistas de derechos, la pregunta es cómo y para qué lo hacemos.En el "cómo" entrarían estas cuestiones de si acompañamos o pretendemos arrogarnos su representatividad, en si lo hacemos asumiendo sus particularidades identitarias y culturales o si le imponemos nuestra lectura y nuestro discurso. En el "para qué" cabría indagar si lo hacemos de meros comprometidos y luchadores de cuanta causa noble ande dando vuelta o si intentamos construir algo para conseguir algo... no sé.
Soy de los que prefieren que en una comunidad política se creen las condiciones para que cada grupo social, político y/o cultural pueda encontrar el espacio para luchar por sus intereses y reivindicaciones, y no de los que andan por la vida arrogándose el derecho de representar y ser la voz compungida del otro menospreciado que no puede hacerlo por sus propios medios.
No es sólo con la cuestión indígena que pasan estas cosas, también pasa con las múltiples representatividades que pesan sobre los trabajadores, sobre los campesinos, sobre los excluidos. Está el actor, el que sufre, el que intenta organizarse, que le cuesta, pero que tiene la paciencia y la sabiduría de comprender que la realidad no se adecua a cánones pre-establecidos, sino que la lucha es diaria y las conquistas progresivas, por un lado; y por otro el que se comió el cuento de algún trasnochado y viene a imponer su verdad ideal-tipica al chabon que la sufre, y se pone en pedagogo, le enseña porqué, cómo y cuánto sufre, y le dice qué tiene que hacer para dejar de sufrir.

jueves, 13 de octubre de 2011

Qué se dijo sobre el 17 de Octubre

En esta pequeña reseña podrá evidenciar cuantos venerables subestimaron al pueblo.
"Yo estaba avergonzado e indignado. Eso es, indignado y avergonzado". Jorge Luis Borges.
"Cuando en la época de nuestra famosa Unión Democrática, tantos intelectuales de izquierda marchábamos al lado de conservadores como Santamarina y señoras de la sociedad, deberíamos haber sospechado que algo estaba funcionando mal". Ernesto Sábato.
"El 17 de octubre fue preparado por la Policía Federal y la Oficina de Trabajo y Previsión, convertida en una gran máquina de propaganda tipo fascista..." Unión Cívica Radical (hoy ONG).
"...Es impresión generalizada que a menos que la oposición reaccione rápidamente, el apoyo popular a Perón crecerá como una bola de nieve permitiéndole competir electoralmente, como candidato del pueblo, con mejores posibilidades de las que se le asignaban hasta ahora... La rehabilitación de Perón se hará sentir en los países vecinos... Esto ha fortalecido la posibilidad de formación de un bloque de dictaduras en América del Sur, amigo de Rusia y hostil hacia los Estados Unidos" Embajada de los Estados Unidos.
"Había dos países en octubre de 1945: el país elegante y simpático con sus intelectuales y su sociedad distinguida sustentada en su clientela "romana" y el país de ‘la corte de los milagros’ que mostró entonces toda su rabia y toda su fuerza. ¡Nueve días que sacudieron al país! ¡Nueve días en que la verdad se desnudó! ¡Nueve días que cierran una época e inauguran otra!... Desde luego, el odio no es el único ingrediente del peronismo pero es el fundamental, el cemento que aglutinó a las masas en torno a Perón". Emilio Hardoy, dirigente conservador.
"No sólo por los bombos, platillos, triángulos y otros improvisados instrumentos de percusión (esa gente) me recuerda las murgas de carnaval, sino también por su indumentaria: parecen disfrazados de menesterosos. Me pregunto de qué suburbio alejado provienen esos hombres y mujeres casi harapientos, muchos de ellos con vinchas que, como a los indios de los malones, les ciñen la frente y casi todos desgreñados. ¿O será que el día gris y pesado o una urgente convocatoria, les ha impedido a estos trabajadores tomarse el tiempo de salir a la calle bien entrazados o bien peinados, como es su costumbre ¿ O habrán surgido de ámbitos cuya existencia yo desconozco?". María Rosa Oliver, escritora del grupo "Sur" y camarada de ruta del partido comunista.
"El malón peronista - con protección oficial y asesoramiento policial- que azotó al país, ha provocado rápidamente- por su gravedad- la exteriorización del repudio popular de todos los sectores de la República en millares de protestas... El subsuelo de la Patria sublevadoSe plantea así para nuestros militantes, una serie de tareas que para mayor claridad, hemos agrupado en dos rangos: higienización democrática y clarificación política. Es decir, por un lado, barrer con el peronismo y todo aquello que de alguna manera sea su expresión: por el otro, llevar adelante una campaña de esclarecimiento de los problemas nacionales, la forma de resolverlos y explicar ante las amplias masas de nuestro pueblo, más aún que lo hecho hasta hoy, lo que la demagogia peronista representa. En el primer orden, nuestros camaradas deben organizar y organizarse para la lucha contra el peronismo hasta su aniquilamiento. Corresponde aquí también señalar la gran tarea de limpiar las paredes y las calles de nuestras ciudades de las inmundas ‘pintadas’ peronistas. Que no quede barrio o pueblo sin organizar las brigadas de reorganización democrática. Nuestras mujeres... deben visitar las casas de familia, comercios, etc, reclamando la acción coordinada y unánime contra el peronismo y sus hordas. Perón es el enemigo número uno del pueblo argentino" Declaración del Partido Comunista, 21/10/45.
"En los bajíos y entresijos de la sociedad hay acumuladas miseria, dolor, ignorancia, indigencia más mental que física, infelicidad y sufrimiento. Cuando un cataclismo social o un estímulo de la policía moviliza las fuerzas latentes del resentimiento, cortan todas las contenciones morales, dan libertad a las potencias incontroladas, la parte del pueblo que vive ese resentimiento y acaso para su resentimiento, se desborda en las calles, amenaza, vocifera, atropella, asalta a diarios, persigue en su furia demoníaca a los propios adalides permanentes y responsables de su elevación y dignificación". Partido Socialista.
"El 17 de octubre es uno de los tantos golpes de cuartel". Grupo Obrero Marxista

miércoles, 12 de octubre de 2011

Inflación-No inflación. ¿Por qué la plata no alcanza?

por Ezequiel Bianconi.
Economista de la GraN maKro – Río Cuarto.

La cuestión de la inflación ha resonado en los últimos meses con manifiesta contundencia en la mayoría de los medios masivos de comunicación. Todo indicaría que el fantasma, que ha justificado destituciones y atrocidades en la Argentina, despertó del sueño al que fue ‘sometido’ allá por los ’90. Y me refiero al fantasma inflación.

Su despertar adquiere, rápidamente, especial importancia para los formadores de ‘información’ y opinión pública, a la vez que desvela posiciones históricas de carácter antagónico. Estas posiciones y oposiciones no hacen más que revelar de qué lado del alambrado se encuentra cada uno, si del nacional o del de la colonia -que actualizado, este último, resulta en corporativo apátrida-.

Es difícil, e innecesario -y ya veremos por qué-, cuestionar el aumento de los precios de algunos productos. Coincidentemente, o no, se puede observar que los productos cuyos precios aumentan tienen una gran incidencia en el gasto total del salario de los trabajadores. Estos productos conforman la “canasta básica” familiar que es utilizada, también, por el INDEC para medir el IPC, la inflación. Cabe decir que estos productos son los que necesita una familia para vivir, necesarios, no productos lujosos.

La pregunta que seguramente todos nos habremos formulado, teniendo en cuenta que Argentina crece, produce más y mejor, que la calidad de nuestros trabajos es mayor, y que nuestros salarios aumentan, es ¿por qué la plata no alcanza?

La respuesta es: porque los precios aumentan. Pero ¿Nos satisface esa respuesta? No. Entonces ¿Por qué aumentan los precios? Aquí vamos.

Resulta fundamental, en esta instancia, aclarar qué es inflación, y comenzaré por la definición de manual. La inflación consiste en el aumento sostenido del nivel general de precios. Sostenido significa persistente en el tiempo y elimina, de esta manera, cambios únicos y aislados en el tiempo o cambios estacionales. Nivel general refiere a todos los bienes que conforman el sistema productivo, evitando contemplar cambios bruscos de un grupo reducido de productos.

Diversas teorías abordan la cuestión de la inflación, entre ellas la monetarista que es la que resuena en los medios antinacionales. Dicha teoría responsabiliza plenamente la existencia de la misma a la emisión de dinero. Otras posturas teóricas, respecto de la inflación, son los enfoques estructuralistas donde se responsabiliza a la estructura productiva heterogénea de generar estrangulamientos e inflexibilidades en la oferta para adaptarse al crecimiento de la demanda, provocando, de esta manera, presiones inflacionarias. Y una tercera, no monetarista, basada en la puja distributiva del ingreso imputa a los actores y grupos sociales inmersos en una secuencia de acciones y reacciones -trabajadores en pos de mayor salario y empresarios buscando mayores márgenes de ganancia- el desate de espirales inflacionarios.

Resulta claro que asumir o no la existencia de inflación, o el simple aumento de los precios de los productos necesarios que consumimos a diario, no es el meollo de la cuestión. La mirada debería centrarse en la propia estructura productiva de los bienes que desatan aumentos desmedidos en los precios para responder por qué es así. Sostengo que es ahí donde se encuentra la génesis del problema.

Si un producto es necesario, es decir, si una persona no puede prescindir de él, torna su demanda impostergable y lo hace susceptible de juegos especulativos sobre su precio. Estos productos básicos, o necesarios, son fundamentalmente alimentos y elementos de limpieza e higiene, y representan el mayor porcentaje de gasto de los salarios y/o ingresos de las familias de bajos ingresos,  no así para las de altos ingresos.

Si la demanda de tal producto no existía y, por haber sido estimulada con gasto público, crecimiento económico y medidas redistributivas, ahora existe, debe ser satisfecha. Esta nueva demanda, cabe aclarar, es mejora en la alimentación, en la vestimenta, en la calidad de vida misma de la población anteriormente postergada.

Con esta nueva demanda revelada, si el que produce y ofrece los productos que ahora se demandan muestra rigideces o anuda su margen de ganancias al crecimiento aumentando los precios, no necesitará aumentar su producción, porque igual estará ganando.

Por otro lado, si los oferentes del mercado de estos productos son muchos y diversos productores, un aumento de la demanda se trasladará en un aumento de la oferta. Si ese mercado, en cambio, está concentrado, es decir manejado por unos pocos productores, éstos decidirán ponerse de acuerdo y aumentar sus precios, porque ganarán sin arriesgar.

En síntesis, si el mercado de los productos básicos y necesarios se encuentra concentrado, en manos de pocas empresas, es probable que ante aumentos del ingreso de las familias quieran, estas empresas, apoderarse de los mismos aumentando sus márgenes de ganancia mediante aumentos significativos en los precios de sus productos, y no a través de un aumento de la cantidad de producción. El resultado es la pérdida de poder adquisitivo familiar. Los hogares más perjudicados son aquellos cuyos ingresos se agotan en la adquisición de productos necesarios. Para estos sectores significa, a veces, dejar de comer.

La realidad indica que la tesis anterior es aceptable y muy contrastable. Pueden, así, observarse grados alarmantes de concentración oligopólica en el mercado del arroz, las pastas secas, las harinas, los productos de aseo personal, la carne -por los frigoríficos-, los aceites. Basta recorrer los supermercados e investigar sobre las empresas que disponen varias marcas para un mismo producto. Tal concentración posibilita la fijación arbitraria de precios y perjudica gravemente la calidad de los productos, dificultando el desarrollo digno de los hogares de los trabajadores.

Por último, ¿Hay inflación?
La respuesta es: hay concentración.

HORACIO GONZALEZ EN LA UNSE

VIERNES 14 DE OCTUBRE. HORACIO GONZALEZ BRINDARA LA CONFERENCIA "CONOCIMIENTO Y MILITANCIA" EN EL PARANINFO DE LA UNSE A LAS 19HS.
INVITA: LA COOKE.
LOS ESPERAMOS

sábado, 8 de octubre de 2011

Los estudiantes chilenos se retiran de la mesa de negociación con el Gobierno

SANTIAGO — Los estudiantes chilenos resolvieron el miércoles retirarse de la mesa de negociación abierta con el Gobierno tras apenas dos sesiones, afirmando que, después de cinco meses de masivas movilizaciones, no hay un cambio en el Ejecutivo en favor de la educación pública.
"Nosotros creemos que bajo estas condiciones es imposible darle continuidad a esta mesa de trabajo", dijo Camila Vallejo, una de las dirigentes más visibles del movimiento estudiantil, al final de una reunión de casi cuatro horas con el ministro de Educación, Felipe Bulnes. A mitad del encuentro, dirigentes de dos agrupaciones de estudiantes secundarios se retiraron de la reunión, y más tarde se sumaron también los representantes del Colegio de Profesores.
"El gobierno a través del Estado debe garantizar la educación gratuita y eso no se está cumpliendo en la propuesta, porque se quiere reducir la gratuidad a un sector de la población, la pobreza estadística, pero subsidiando en la banca privada a todo el sistema, no hay un cambio de paradigma", explicó Vallejo.
La dirigente reafirmó además el llamado a una nueva marcha para este jueves, la número 37 desde que estalló el conflicto hace cinco meses. Se trataba de la segunda jornada de diálogo, a una semana de que las partes aceptaran sentarse a negociar y estaba centrada en la gratuidad de la educación chilena, inexistente hoy a nivel universitario y a la que sólo acceden el 40% de los escolares.
Los estudiantes aspiran a la creación de un sistema público que garantice educación gratuita y de calidad para todos y plantearon en la mesa un aumento en el pago por las regalías mineras, un incremento general de impuestos y la disminución de los gastos de las Fuerzas Armadas para recaudar mayores recursos a la educación.
El presupuesto actual de educación supera los 11.000 millones de dólares, el más grueso entre todas las partidas. Para el próximo año, está previsto un incremento de 7,6%, considerado "insuficiente" por los estudiantes.
"Después de horas de diálogo con los estudiantes y profesores no hemos logrado mayores progresos. Creemos que hay que dar pasos importantes en avanzar a la gratuidad para aquellos estudiantes que vengan de familias más vulnerables", dijo Bulnes. "Nosotros no creemos que una política educacional correcta sea darle gratuidad a los ricos", agregó el ministro, ratificando una postura ya planteada por el gobierno.
La reunión de este miércoles venía precedida de un tenso ambiente luego de que el gobierno anunciara el fin de semana una modificación al Código Penal para incrementar las sanciones a los desórdenes públicos, incluidas las ocupaciones de colegios y universidades por parte de sus estudiantes, atacando directamente las medidas de presión ejercidas por ellos.
El proyecto, que sanciona con penas de entre 541 días a tres años de cárcel a quienes ocupen por la fuerza algún establecimiento educacional, fue considerado como "una provocación" y como un factor que condicionaba el diálogo.
El extenso conflicto estudiantil ha remecido a la sociedad chilena, que apoya ampliamente las demandas estudiantiles y ha sancionado el actuar del gobierno, que ha visto caer estrepitosamente su popularidad hasta llegar en la actualidad al 30%, pese a entregar tres propuestas distintas de solución.
Los estudiantes abogan por el fortalecimiento de la educación pública en un país que cuenta con un sistema educativo muy segregado. Como producto de las reformas liberales impuestas por la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), en Chile hoy sólo el 40% de los escolares estudia en colegios públicos gratuitos, mientras que las universidades públicas son tan caras como las privadas.

El Peronismo y los Intelectuales. Una relación incomoda e inclusiva.

Por Ramiro Ledesma
 
El surgimiento del peronismo como movimiento político en la década del 40, produjo infinitas lecturas y escrituras en el universo de las ciencias sociales. La interpretación de semejante fenómeno político, tuvo diversas variantes. El abanico de dichas interpretaciones se desplaza desde, un sistema de poder hegemónico, autoritario, con un fuerte personalismo, con un líder carismático, paternalista y manipulador de masas, manejando a su antojo y conveniencia los recursos del Estado, y enfrentándose a los sectores tradicionales y conservadores de la sociedad (entendiéndose por tal, a la Iglesia, a los sectores pudientes de la producción agropecuaria, y también parte del ejercito)  que hasta ese momento detentaban el poder; en el otro extrema, se ha escrito que el Peronismo representó una forma de gobierno, en ejercicio del poder democrático, legitimado socialmente, esto como producto de políticas implementadas y direccionadas hacia los sectores populares, que hasta ese momento habían sido los menos favorecidos, con una fuerte determinación a reconocer y poner en práctica derechos laborales y sociales, lo  que a su vez  produjo una gran movilización social a nivel de estructuras, acompañado todo esto de un fuerte impulso a la industria nacional mediante la sustitución de importaciones. En ambas, y extremas interpretaciones, con matices en el medio, está implícita la relación que el peronismo estableció con los sectores de de la educación y el pensamiento nacional.
En un marco más general, y como respuesta a las políticas públicas implementadas desde los gobiernos peronistas, desde determinados espacios político, y de la prensa,  conjuntamente con los sectores económicos más concentrados, se quiso instalar en la sociedad la incapacidad del peronismo de apuntalar políticas que tengan que ver con la educación y formación de la población. Dicha afirmación provino de los sectores más conservadores, lo que dio lugar a la famosa frase que, para el peronismo  la prioridad era “alpargatas si, libros no”. El tema es que ya pasó más de 60 años y esas palabras siguen impregnando  el discurso en todos los niveles,  sin que se tenga en cuenta el proceso histórico y el transcurrir de los hechos en la vida politica. Obvio que esta afirmación, provino y se instalo, de acuerdo a la conveniencia de grupos oponente al peronismo. La revisión de los hechos nos marca que a nivel de política educativa, las medidas tomadas en el primer y segundo gobierno de perón, fueron totalmente contundentes para ese momento. En su libro Los Mitos de la Historia Argentina 4. La Argentina Peronista (1943-1955), Felipe Pigna los describe claramente.
Pero vayamos específicamente a lo que respecta el titulo de este artículo, y para eso habría que plantearse dos interrogantes: ¿Quiénes fueron los intelectuales que apoyaron a los gobiernos peronistas? y ¿Que marco discursivo los unía, y que los llevaba a apoyar al gobierno? No hay dudas, y así lo señala la historia, el peronismo se nutrió de pensadores de mucho peso, que marcaron su impronta en el pensamiento nacional, y que a la vez excedieron al propio universo del  peronismo. Para tirar algunos nombres, Escalabran Ortiz, los santiagueños Homero Mansi y Ramón Carrillo, Arturo Jauretche, Rodolfo Puigros, Juan José Hernández Arregui, el colorado Abelardo Ramos, Jorge Taiana, John William Cooke, Rodolfo Walsh, Juan Gelman, Ortega Peña, los contemporáneos Horacio Gonzales, José Pablo Feinnman, Ricardo Forster, entre otros. Esta gente apoyo al Peronismo (peronismo, que en este contexto quiere decir mas allá de Perón) de acuerdo al momento,  desde diferentes posiciones y con puntos conflictivos en el medio, pero, apoyaron al fin. En su comienzo fue el nacimiento de un movimiento que incluía los reclamos de socialista, comunistas, radicales Irigoyenistas, y nacionalistas, lo que sedujo a determinados pensadores. En los 60 y 70 fueron los movimientos de liberación nacional, que veían en el peronismo una fuerza política capaz de ponerle freno a los intentos avasalladores de las potencias mundiales.
La relación que se estableció entre los intelectuales no fue una relación cómoda, ni menos lineal, la manera en que se termina distanciando Jauretche, y el propio John William Cooke, así lo demuestran. Hasta uno podría pensar que es lógico ese vínculo medio difuso, delgado, teniendo en cuenta sus posturas críticas ante determinados hechos.  Lo concreto es que esa relación, por más que sea medio conflictiva, termina formando parte de un todo. En su último libro, El Flaco, José Pablo Feinnman, describe esta tipo de relación con Néstor Kirchner.
Por mas incomoda que haya sido este tipo de relación, termina siendo un vinculo inclusivo, saludable, que ayuda al debate, a la reflexión, y a clarificar el momento y la coyuntura histórica e ideológica  en que vivimos.
Esta en uno, y en su convencimiento, formar parte de ese todo.