"La antinomia peronismo - antiperonismo es la forma concreta en que se da la lucha de clases en este período de nuestro devenir". Cuando John William Cooke enunció esta sentencia allá por 1966 en su texto Peronismo y Revolución, estaba gestando un doble nacimiento: El más espectacular intento de incorporar núcleos conceptuales del marxismo al interior del discurso y práctica peronista y ponía en forma los principales señalamientos surgidos de la reflexión y práctica peronista para intentar construir al interior de la teoría marxista, el status teórico del modelo de organización y discurso populista.
La influencia gramsciana en la utilización de la categoría de hegemonía es notable. Cooke desarrolló un sofisticado diseño argumental para caracterizar el concepto de clase social en general y clase dominante en particular. Lejos de adherir a la visión reduccionista del marxismo tradicional dominante/dominado articulados en una relación antagónica, para la descripción de la clase dominante Cooke sostenía la existencia de diversas facciones de clase con intereses divergentes aunque no antagónicos, articulados sobre lo que denomina núcleo hegemónico que les confiere unidad política. Este proceso de construcción de hegemonía cuyo efecto central es la unidad política de las diversas facciones de clase supone la integración de los múltiples intereses particulares sujetos al interés general representado por la facción de clase dominante, ahora constituida en clase dirigente.
Al respecto, es en el Peronismo y Revolución donde Cooke introduce explícitamente al lector en su visión de la Teoría de la dependencia, donde el autor encontrará la legalidad teórica que requería su inquebrantable compromiso político con el peronismo: Si el estadio atrasado en el desarrollo del modo de producción es un efecto inexorable en la periferia del desarrollo desigual del capitalismo a escala planetaria, el populismo rápidamente asume status de modalidad de organización y discurso pleno. La organización y discurso populista resultan entonces característicos de esta etapa de las formaciones sociales dependientes cuyas burguesías no han podido realizar el modelo tradicional de desarrollo económico capitalista por lo que el proletariado no necesariamente deberá reproducir el formato de organización y discurso típico de los países centrales, cuya modalidad era el Partido de clase.
Así las cosas, aún sosteniendo teórica y políticamente la existencia de contradicciones de clase, en sus reflexiones teóricas desarrolladas, ya a mediados de los años sesenta, Cooke plantea que el populismo en general y el peronismo como caso particular, expresa bajo la modalidad del antagonismo " la forma concreta en que se da la lucha de clases en este período de nuestro devenir", esto es la forma de discurso y organización específica en un período histórico determinado de una formación económico-social periférica concreta. En igual dirección Ernesto Laclau planteará que "Pueblo no es un mero concepto retórico, sino una determinación objetiva, uno de los polos de la contradicción dominante a nivel de una formación social concreta".
Toda la teoría de Cooke respecto al peronismo gira en torno tanto de la potencialidad revolucionaria del populismo como a su contrario, materializado en la burocratización de las estructuras organizativas. En esa tensión generada por la fuerte percepción de final abierto, se sitúa la metáfora de la experiencia peronista como hecho maldito del país burgués, oligarca y elitista.
Cooke no produjo textos teóricos tradicionales, y sus reflexiones mayormente se materializaron como informes o correspondencia, formatos heterodoxos al ensayo académico tradicional. Sus producciones que deberían ser focos de reflexión para comprender los procesos actuales y llevar al campo popular las herramientas de la liberación nacional, a señalar: Informe a las Bases, Apuntes para la militancia, La lucha por la liberación nacional, Perspectivas de una economía nacional y especialmente Peronismo y Revolución.
La influencia gramsciana en la utilización de la categoría de hegemonía es notable. Cooke desarrolló un sofisticado diseño argumental para caracterizar el concepto de clase social en general y clase dominante en particular. Lejos de adherir a la visión reduccionista del marxismo tradicional dominante/dominado articulados en una relación antagónica, para la descripción de la clase dominante Cooke sostenía la existencia de diversas facciones de clase con intereses divergentes aunque no antagónicos, articulados sobre lo que denomina núcleo hegemónico que les confiere unidad política. Este proceso de construcción de hegemonía cuyo efecto central es la unidad política de las diversas facciones de clase supone la integración de los múltiples intereses particulares sujetos al interés general representado por la facción de clase dominante, ahora constituida en clase dirigente.
Al respecto, es en el Peronismo y Revolución donde Cooke introduce explícitamente al lector en su visión de la Teoría de la dependencia, donde el autor encontrará la legalidad teórica que requería su inquebrantable compromiso político con el peronismo: Si el estadio atrasado en el desarrollo del modo de producción es un efecto inexorable en la periferia del desarrollo desigual del capitalismo a escala planetaria, el populismo rápidamente asume status de modalidad de organización y discurso pleno. La organización y discurso populista resultan entonces característicos de esta etapa de las formaciones sociales dependientes cuyas burguesías no han podido realizar el modelo tradicional de desarrollo económico capitalista por lo que el proletariado no necesariamente deberá reproducir el formato de organización y discurso típico de los países centrales, cuya modalidad era el Partido de clase.
Así las cosas, aún sosteniendo teórica y políticamente la existencia de contradicciones de clase, en sus reflexiones teóricas desarrolladas, ya a mediados de los años sesenta, Cooke plantea que el populismo en general y el peronismo como caso particular, expresa bajo la modalidad del antagonismo " la forma concreta en que se da la lucha de clases en este período de nuestro devenir", esto es la forma de discurso y organización específica en un período histórico determinado de una formación económico-social periférica concreta. En igual dirección Ernesto Laclau planteará que "Pueblo no es un mero concepto retórico, sino una determinación objetiva, uno de los polos de la contradicción dominante a nivel de una formación social concreta".
Toda la teoría de Cooke respecto al peronismo gira en torno tanto de la potencialidad revolucionaria del populismo como a su contrario, materializado en la burocratización de las estructuras organizativas. En esa tensión generada por la fuerte percepción de final abierto, se sitúa la metáfora de la experiencia peronista como hecho maldito del país burgués, oligarca y elitista.
Cooke no produjo textos teóricos tradicionales, y sus reflexiones mayormente se materializaron como informes o correspondencia, formatos heterodoxos al ensayo académico tradicional. Sus producciones que deberían ser focos de reflexión para comprender los procesos actuales y llevar al campo popular las herramientas de la liberación nacional, a señalar: Informe a las Bases, Apuntes para la militancia, La lucha por la liberación nacional, Perspectivas de una economía nacional y especialmente Peronismo y Revolución.
Su biografía
El abogado John William Cooke nació en La Plata el 14 de Noviembre de 1920. Comenzó su andar político en Forja (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina), aquella formación y concepción nacional, anticolonial y popular lo llevó a ser unos de los representantes del peronismo revolucionario más destacados.
Fue elegido Diputado Nacional durante el primer peronismo, cargo que honró hasta 1952, no renovando su mandato. Fue entonces el presentador del Plan Quinquenal, que fundamentó y defendió, siendo el único de su bancada que se opuso posteriormente a la firma del Acta de Chapultepec por considerar, con justeza, que era una amenaza para la soberanía argentina.
El golpe cívico-militar, antiobrero y antipopular de Septiembre de 1955, derroca a Perón y encuentra a Cooke en plena actividad militante ocupando un lugar fundamental en la Resistencia Peronista. En Diciembre de ese mismo año y por orden del Almirante Rojas es puesto en prisión y enviado al Penal de Ushuaia, Sufriendo allí condiciones tremendas de prisión. Trasladado más tarde al penal de Río Gallegos, organiza su fuga y logra llegar a Chile donde lo asilan.
El 2 de Noviembre de 1956 a través de una carta fechada en Caracas, Perón lo designa como su representante y lo reconoce como único jefe de las fuerzas peronistas organizadas tanto en el interior como en el exterior del país.
Juega un rol relevante al articular las relaciones del peronismo con los movimientos revolucionarios de todo el tercer mundo y muy especialmente con Cuba. Su intensa vida militante, aún en el exilio lo lleva a recorrer varios países llegando a Cuba en el 60 con su mujer Alicia Eguren; se relaciona con el Che Guevara y con otros revolucionarios, y al suceder la invasión a Bahía Cochinos, participa en el combate aportando su solidaridad como un soldado más.
Construye en esa época la Acción Revolucionaria Peronista que en su documento inicial señala que se funda como "una organización creada y orientada para luchar contra la dependencia y la explotación por medio de la lucha revolucionaria".
Regresa al país en 1968 y muere de cáncer el 19 de Septiembre de ese año cuando solo contaba con 49 años de edad.
Fue elegido Diputado Nacional durante el primer peronismo, cargo que honró hasta 1952, no renovando su mandato. Fue entonces el presentador del Plan Quinquenal, que fundamentó y defendió, siendo el único de su bancada que se opuso posteriormente a la firma del Acta de Chapultepec por considerar, con justeza, que era una amenaza para la soberanía argentina.
El golpe cívico-militar, antiobrero y antipopular de Septiembre de 1955, derroca a Perón y encuentra a Cooke en plena actividad militante ocupando un lugar fundamental en la Resistencia Peronista. En Diciembre de ese mismo año y por orden del Almirante Rojas es puesto en prisión y enviado al Penal de Ushuaia, Sufriendo allí condiciones tremendas de prisión. Trasladado más tarde al penal de Río Gallegos, organiza su fuga y logra llegar a Chile donde lo asilan.
El 2 de Noviembre de 1956 a través de una carta fechada en Caracas, Perón lo designa como su representante y lo reconoce como único jefe de las fuerzas peronistas organizadas tanto en el interior como en el exterior del país.
Juega un rol relevante al articular las relaciones del peronismo con los movimientos revolucionarios de todo el tercer mundo y muy especialmente con Cuba. Su intensa vida militante, aún en el exilio lo lleva a recorrer varios países llegando a Cuba en el 60 con su mujer Alicia Eguren; se relaciona con el Che Guevara y con otros revolucionarios, y al suceder la invasión a Bahía Cochinos, participa en el combate aportando su solidaridad como un soldado más.
Construye en esa época la Acción Revolucionaria Peronista que en su documento inicial señala que se funda como "una organización creada y orientada para luchar contra la dependencia y la explotación por medio de la lucha revolucionaria".
Regresa al país en 1968 y muere de cáncer el 19 de Septiembre de ese año cuando solo contaba con 49 años de edad.

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